La ofensiva de la administración del presidente Donald Trump contra los migrantes, eje central de su campaña electoral y de este segundo mandato, ya está teniendo consecuencias directas en la lucha contra otras formas de delincuencia en el país.
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De acuerdo con nuevos documentos internos del Departamento para la Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), revelan que el giro de recursos hacia la detención y deportación de inmigrantes ha provocado descensos significativos en áreas tradicionalmente prioritarias, como el combate al narcotráfico, el tráfico de armas, la explotación sexual infantil y otras amenazas de alto impacto.
Los documentos publicados por varios medios de comunicación en EE.UU., entre ellos The New York Times, muestran que miles de agentes federales han sido reasignados para apoyar la operación migratoria, reduciendo de manera notable el tiempo, la capacidad y los resultados en investigaciones complejas.
Agente de ICE. Foto:Istock
Según las cifras más recientes del ala investigativa de ICE (el Homeland Security Investigations o HSI), entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 los arrestos por narcotráfico cayeron un 11 por ciento, las nuevas investigaciones abiertas sobre este tipo de delitos se redujeron un 15 por ciento y las incautaciones de armas se desplomaron un 73 por ciento, pasando de casi 41.400 unidades a menos de 11.200.
Esto era previsible. Cuando se redirecciona a miles de agentes hacia una sola prioridad, necesariamente se sacrifican otras
Aunque HSI registró un aumento global de arrestos criminales (41 por ciento más que el año pasado) gran parte del incremento provino de categorías vinculadas a inmigración, como el tráfico de personas. Además, unos 12.000 de esos nuevos arrestos ni siquiera fueron clasificados por tipo de crimen, dificultando con ello el análisis real del impacto.
«Esto era previsible. Cuando se redirecciona a miles de agentes hacia una sola prioridad, necesariamente se sacrifican otras”, dice John Tobon, exagente especial al frente de HSI en Hawái y exdirector de operaciones de campo en esta dependencia.
Los analistas advierten, además, la caída en decomisos de armas y en casos de narcóticos no solo implica menor actividad policial, sino una pérdida de terreno frente a organizaciones criminales.
«Los cárteles no esperan. Si se detiene una investigación durante meses, la estructura se recompone y el daño se multiplica», advirtió un ex agente de alto rango entrevistado por el Times que pidió reserva de su nombre.
Trump impulsa una agresiva campaña migratoria. Foto:AFP / EFE
Gobierno Trump insiste en el éxito de su prioridad migratoria
La administración, sin embargo, defiende la estrategia. De acuerdo con Abigail Jackson, portavoz en el DHS los datos lo que demuestran es el “el éxito del enfoque migratorio” pues, como consecuencia de esa reasignación de recursos se pasó de 5.000 arrestos civiles por migración a casi 100.000 en menos de un año.
Según Eric Patterson, subsecretario para Programas de Aplicación de la Ley en esta dependencia, un incremento clave pues delitos como tráfico sexual, explotación infantil, narcotráfico o terrorismo “tienen un nexo con la inmigración irregular” y, por lo tanto, la ofensiva fortalece la seguridad nacional.
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Matthew Albence, subsecretario adjunto de Operaciones Conjuntas , asegura también que las fluctuaciones en áreas como narcóticos o armas “son normales” y que el reposicionamiento de recursos “no refleja una pérdida de control”.
Sin embargo, los propios reportes internos apuntan a señales preocupantes. Pese al incremento de arrestos, el número de personas imputadas penalmente se mantuvo plano estable mientras que las ¨investigaciones significativas¨ (aquellas dirigidas a organizaciones transnacionales) cayeron y se identificó un 20 por ciento menos de víctimas de trata de personas.
Las consecuencias, además, van más allá del crimen organizado tradicional.
DHS reportan menos producción de análisis y un descenso significativo en la información distribuida. Foto:DHS/iStock
Las amenazas latentes de las falencias en los otros frentes de seguridad
Equipos especializados en explotación sexual infantil han trabajado 33 por ciento menos horas que en años previos. En algunas ciudades, unidades completas fueron enviadas a tareas migratorias por semanas, forzando a los agentes a seguir casos de abuso infantil en su tiempo libre.
Esto ha tenido efectos concretos. De acuerdo con los documentos, las imputaciones por delitos de explotación infantil cayeron 28 por ciento, y HSI identificó o rescató unos 300 niños menos durante este período, un descenso del 17 por ciento.
Paralelamente, empresas como Meta, Microsoft y Google reportaron una caída notable en el seguimiento policial a los reportes de material de abuso infantil que envían cada año.
Las investigaciones sobre el mercado negro de petróleo iraní, que es clave para financiar a grupos designados como terroristas, también se han ralentizado dado que los agentes que se encargan de esas operaciones ahora se dedican a cazar inmigrantes.
Los cárteles no esperan. Si se detiene una investigación durante meses, la estructura se recompone y el daño se multiplica
La inteligencia antiterrorista tampoco ha sido inmune. Según una de las investigaciones, las oficinas del DHS reportan menos producción de análisis y un descenso significativo en la información distribuida a fuerzas locales.
El director del FBI, Kash Patel. Foto:Getty Images via AFP
Desde enero de este año, la presión desde la Casa Blanca para incrementar deportaciones ha sido la constante. Stephen Miller, principal arquitecto de la política migratoria, ha dicho en varias ocasiones que la meta es arrestar y deportar por lo menos 1000 personas diarias.
La magnitud de la transformación también se refleja en el presupuesto. El proyecto legislativo aprobado este verano asignó 162.000 millones de dólares adicionales a seguridad fronteriza, elevando el gasto destinado a inmigración a más de la mitad del presupuesto total del DHS, un salto desde el 37 por ciento comparado con el año fiscal anterior.
ICE, por su parte, casi triplicará su financiamiento y aumentará su personal en 66 por ciento a lo largo del 2026.
Pero la reasignación de recursos también se ha extendido a otras agencias federales.
El FBI, la DEA y la ATF, por su parte, también han desplazado miles de agentes a labores migratorias, y el principal centro federal de entrenamiento policial suspendió programas esenciales para agencias como el Servicio Secreto y el Ejército, dando prioridad absoluta a la formación de nuevos oficiales de deportación.
Es por eso que especialistas en seguridad nacional y exdirectivos del DHS advierten que la política está debilitando la capacidad del gobierno para enfrentar amenazas críticas.
“DHS está siendo alejado de sus misiones más fundamentales y estas distracciones pueden tener consecuencias letales”, afirma David Lapan, ex vocero de este departamento.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
